de Stefan Sweig -Tres espíritus creadores

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lunes, 28 de enero de 2008

Cayo Valerio Catulo


Los soles se ocultan, y pueden aparecer de nuevo;
pero cuando nuestra efímera luz se esconde
la noche es para siempre,
y el sueño, eterno
Catulo

Cayo Valerio Catulo es, probablemente, el primer gran poeta lírico que conoció Roma. Sus epigramas y poemas yámbicos, influidos por Safo y Arquíloco, figuran entre lo mejor de su producción, de la que sólo se han conservado fragmentos y composiciones dispersas. Tienen merecida fama sus poemas a Lesbia, apasionados y violentos, y que en realidad estaban dirigidos a su amante Clodia. Catulo introdujo el termino etrusco bacium, del que proviene la palabra beso.

Nació en Verona, en la Galia Transpadana, se supone que en el año 87 a. J. Pertenecía a una familia acaudalada, y su padre era amigo de Julio César, a quien Catulo despreciaba. Pasó gran parte de su vida en Roma, donde se educó. Fue el principal representante de la corriente literaria de los poetae novi o neoteroi, términos que Cicerón empleó despectivamente para referirse a quienes eran influidos por los alejandrinos griegos. La poesía de los neotéricos se caracterizaba por su gusto por las composiciones breves de cuidada factura y estilo muy refinado. Catulo empleaba este estilo en poemas mitológicos, líricos y satíricos. Muchas de sus composiciones son autobiográficas, en las que relata su amor azaroso por Clodia, mujer de la que estaba enamorado, esposa del gobernador de la Galia Cisalpina, y sus relaciones con personas de ambos sexos. Clodia era una mujer de gran belleza y extremada desenvoltura que inspiró en Catulo una violenta pasión y un amargo desengaño de los que extrajo inspiración para sus versos, en los que la canta bajo el seudónimo de Lesbia.

La colección de sus poemas, que el propio poeta dedicó a su amigo e historiador Cornelio Nepote, nos ha llegado bajo el título de Catulli Veronensis liber, y consta de 116 composiciones de diversa extensión, destacando las que relatan su azarosa relación con su amada Lesbia, y arremeten contra sus rivales. Catulo se revela como un verdadero maestro tanto para la expresión de lo más íntimo como para el improperio más grosero.

La influencia de la poesía de Catulo no sólo se puede apreciar en la poesía amorosa de los poetas latinos posteriores, como ocurre con Ovidio y Horacio, sino también en los epitalamios de los poetas ingleses del renacimiento, como Robert Herrick, Ben Jonson y Edmund Spenser, y en los neoclasicistas españoles del siglo XVIII, como Meléndez Valdés y Lista. Se cree que murió cerca del año 54.

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Cayo Valerio Catulo

POEMAS
CARMEN III

Llorad, tanto Gracias y Cupidillos,
como todos los hombres más sensibles.
El gorrioncito de mi niña ha muerto,
el gorrioncito, joya de mi niña,
a quien amaba más que a sus ojitos;
pues de miel era y conocía, como
la hija conoce a su madre, a su dueña;
nunca se apartaba de su regazo,
sino que, saltando a su alrededor,
piaba constantemente para su ama.
Y ahora hace un camino de tinieblas,
hacia un lugar de retorno prohibido.
Sed malditas, malas sombras del Orco,
que fagocitáis todo lo precioso;
me arrancasteis este gorrión tan lindo.
¡Oh, acción malévola!¡Oh, gorrión perdido!
Ahora, por tu culpa, los ojitos
hinchaditos de mi niña se encarnan.

RENUNCIA DE AMOR

VIII

Desgraciado Catulo, deja de hacer locuras,
y lo que ves perdido, por ello dalo.
Brillaron para ti en otro tiempo blancos los soles,
cuando acudías allá donde quería una muchacha,
amada por nosotros como no será amada ya ninguna.
Eran entonces aquellas tantas diversiones
que deseabas tú y que ella no rehusaba.
Brillaron, sí, para ti blancos los soles.
Mas ella ya no quiere, y tú -reprime la pasión-
tampoco quieras,
ni vayas tras quien huye, ni vivas desgraciado,
sino que, duro el ánimo, tente firme. No sientas.
Adiós muchacha, Catulo ya no siente.
Pues que no lo deseas, ya no te irá a buscar
ni te hará ruegos,
pero tú sufrirás cuando nadie te ruegue.
Ay de ti, desdichada, ¡qué va a ser de tu vida!
¿Quién va a estar junto a ti? ¿Quién te verá bonita?
¿Ahora a quién vas a amar? ¿De quién dirán que eres?
¿A quién vas a besar? ¿Morderás en qué labios?
Pero Catulo, tú, condenado, no sientas.

sábado, 14 de julio de 2007

Poema de taller-revisión

Con fe en Dios


Disipo mis miedos
respiro profundo
que angustia profunda
destaca esta noche
letras...
con mano temblorosas
con iconos interrogantes
con vos tenebrosa
y suspiros agotados
miedo
anocher de confusión
de infamia y desesperación
caminos andados
presente en tinieblas
confusión
el cielo azul
mi fe mas fuerte
mi oración latente
mi corazón agitado
Dios
ante la adversidad en el camino
mi verdad y mi vida
mi pan y palabra
mi esperanza y mi familia
en tus manos dejo...



Comentarios:

1.- revisar repetición de palabras: ej: profundo o profundas, decidir
2.-cambiar desesperación o confusión
3.-ver la palabra "andados"
4.- eliminar algunos "mi"
5.-revisar título
6.-revisar puntos suspensivos
7.-la palabra correcta es "voz"
8.-utilizar algo de metáfora
9.-que no sea obvio

viernes, 6 de julio de 2007

Karina García Albadiz-Poeta chilena

QUIÉN

Quién puede sacar de adentro
una mesa
unas sillas

repartir pan para untarlo en la sopa

detenerse a escuchar cómo el invierno
es traído por un chaparrón de pataleos
de palomas en el techo.

convertir esta casa en un tren
con rendijas sin pedestales

a la misma altura
mirarnos compartir la comida

Cuando el sueño golpea en la estación
a la realidad no le queda otra que retroceder:
así golpea este corazón que prefiere morir a cambiar
por eso está muriendo

Quién puede transformar el jardín en bosque
y sentarse a tomar té con los pies colgando
en las alturas

detenerse a escuchar como hablan las raíces
cómo la primavera es traída por las flores
del aromo en la quebrada

Quién puede sacar de adentro
una mesa
unas sillas



KARINA GARCÍA ALBADIZ (Valparaíso, 1969). Profesora de Castellano, Licenciada en Lengua y Literatura Hispánica (Pontificia Universidad Católica de Valparaíso). Magister Interdisciplinario en Estudios Humanísticos. Fundadora del Colectivo Agitadores Culturales; editora de la Revista "Taller de Recreación Literaria" y editora de la revista "Ánfora". Algunos de sus textos han sido incluidos en revistas y sitios web. Figura en la 1ª Antología de Poesía Rayentrú (Ediciones Leutún, Santiago-Chile)


COMENTARIO

Un ensayista español nos dice: “La comunicación humana, en su calidad verista, es una forma de representar; y, ya lo veremos, como individuos que somos, cada uno tiene sus representaciones, por lo que la comunicación, estrictamente hablando, es inviable: jamás dejamos de ser Panta Rei, jamás dejamos de fluir, de distinguirnos y de ser, por ende, individuos, e individuos en nuestros signos y en nuestros desarrollos semióticos únicos. Y la equidad en nuestros signos, y la comunicación rigurosa, no es, hablando en lógica, posible; aunque claro que nos comunicamos, o, más bien, entramos en contacto mediante los signos. Afirma: “…, así como somos individuos, e irrepetibles, también hay una individualidad del signo; y no hay equidad, por ende, intersígnica, comunicacional. Hay contacto sígnico en los humanos, pero no estrictamente comunión, comunidad, comunicación”.

Podemos decir que a diferencia de lo que nos plantea este autor, cuando nos situamos frente a los versos de Karina García, sí entramos en comunión con sus signos, los cuales como receptores individuales, irrepetibles, recibimos con una profunda carga poética cuando dice: “Quién puede sacar de adentro/una mesa/unas sillas….” En sus signos literarios, únicos e irrepetibles consulta con conmovedora sencillez ¿Quién?, y este “quién puede”, interroga quién tiene la magnanimidad DE EXTRAER DE SI una silla, símbolo de atención, descanso, reposo o paz espiritual y unas mesas, que nos hablan de alimento, de compartir, de compañía y aquí tenemos: de comunión. La hablante del poema es reiterativa en su reflexión, en su afán de compartir y quizás repartir el pan, una necesidad implícita de comunión, es esa necesidad la que debemos destacar porque no sólo la hace evidente sino que la logra, en su expresión literaria, comunión, y con ella nos conmueve, con espléndida serenidad, es como un reproche sutil a los oídos sordos, a la ceguera social que nos circunda y nos aísla en los invisibles hierros de una prisión (encierro, incomunicación), que lacera. Es casi un grito mudo en el desierto.

La faceta poética, marcada en este “convertir esta casa en un tren”, la idea de viaje, de desplazamiento, de vuelo, “sin pedestales”, nos revela la presencia de un objeto artístico de indudable valor estético que volvemos a encontrar y degustar: “…a la realidad no le queda otra que retroceder..”, o cuando dice: “el corazón prefiere morir a cambiar…” No hay rendición del sentimiento ante la crueldad de la realidad. Estos versos rezuman dolor, río que es un aluvión para el lector, torrente que deja caer las aguas del estremecimiento, desborda sensaciones encontradas, ligadas principalmente a la aceptación que resuena firme, categórica, de la muerte ante el acto de transar. No hay transacción posible. Resuena el verso: “prefiere morir a cambiar”. La muerte es preferible, el rechazo es categórico, pero el poema no pierde en ningún instante la serena actitud reflexiva. Nos encontramos ante una interrogante, una necesidad, un reproche, una negativa y volvemos a abrazar el vuelo poético en: “Quien puede transformar el jardín en bosque” / “sentarse a tomar té con los pies colgando”.

¿Es el/la hablante?, ¿Es Karina? ¿Es otro(a)?…………….Dejamos de divagar para afirmar con júbilo: es Karina, la poeta, la poeta mujer que interroga pacíficamente y la ternura nos envuelve para detenernos a escuchar junto a ella “como hablan las raíces”, las raíces de su poesía.
Es la poeta García Albadiz intentando comunicarse y alcanzar comunión. Fluyendo y dejando huellas con sus irrepetibles signos.
Entonces aquí concordamos con el ensayista español cuando expresa: “A cada hombre un individuo, a cada signo un individuo, a cada autor un individuo, y, por último, a cada receptor, repetimos, un individuo… la recepción, como la creación, y más allá de abstracciones canónicas de crítica-público, será individual, única, intransferible. Y la experiencia de consumo literario, además, también fluye y está en el tiempo. Un receptor literario, por ello, es también un Panta Rei individual. Más allá del cambio temporal, el individuo receptor- su circunstancia física y su interioridad psicofísica, su carga biográfica externa e interna en fin- fluye.
Así, cada recepción, en tiempo y en circunstancias extrínsecas e intrínsecas, es única, es irreproducible, es un acto único de contacto semiótico, de literatura”.
Para una poeta como yo y para muchos y muchas otras será todo un goce estético encontrarse con la poesía de Karina García.

domingo, 24 de junio de 2007

Conversacion digital

Se puede enseñar a escribir, se puede enseñar la técnica, pero la literatura es algo que nace del alma, de las vísceras. Amar la palabra es vivir la vida, cada instante profundamente. Es desgarro y alegría. Es soledad inevitable. Mientras enciendo un cigarrillo, el fiel compañero de las horas de una tarde dominguera, escribo a quienes comparten conmigo sus inquietudes literarias, el deseo de aprender. Lectura, les digo, lectura y reflexión para crecer, con ojo atento a los detalles invisibles para el resto del mundo. No comparto el que un escritor se hace o se nace, porque de alguna forma extraña emerge en el interior del ser esta necesidad de comunicarse mediante la palabra escrita. Puede ser genético el acto de la escritura pero si no se practica, si no es vivido a diario, nada se logra. ¿Puede hacerse? si, tal vez, pero habrás de extraer de ese ser interior toda la hiel del los recuerdos o toda la alegría y belleza de la vida. Y no hay un instrumento, excepto tú mismo quien habrá de realizar esa obra que nada en tu sangre, en tus venas y en tu llanto. Proceso arduo, más no imposible. Escribir es entregar el alma con el conocimiento de la experiencia y la lectura de la verdadera literatura, no la de la entretención, la que llamamos subliteratura, si no aquella que te hace pensar en la diferencia, comprender la diversidad, esa que te ayuda a encontrar el secreto que está en ti y que es posible abrazarlo a través de aquellos grandes creadores junto a la reflexión de su vida y su obra. Ellos te ayudaran, acudiran a tu rincón y te guiarán. Siempre que tú los dejes. Depende de ti. No olvides que no hay un proceso más solitario, más incomprendido y subvalorado que el de crear. Sin embargo, nada más sanador y enriquecedor que escribir. Caminemos juntos(as)

Análisis de un texto

Quiero

Quiero sentir uno de esos amores…, ¡Inmensos!
De esos que no se trizan con el tiempo,
ni las tantas muertes,
ni la vida con su peso.
Uno de esos que no existen,
infinitos…

Que se no se vaya con el día
que no lo lave un beso.

Si, definitivamente quiero sentir
el amor corriendo como un picaflor
por mis brazos, dedos, y piernas…
Que su sangre, me borde las venas.

Un amor…,
¡no escrito por pluma alguna,!
no pisado por humano
no besado por el cielo.
Quiero uno tan grande,
que no haya nacido por inmenso,
para que así…, nunca muera.

y tenemos esta alternativa planteada

DESEO

Deseo un amor
Que no trice El tiempo
La muerte Ni la vida
Uno infinito

Picaflor En mis brazos
Dedos y piernas
Amor Que borde las venas

Amor
No escrito
Que no haya nacido
Que no muera




Alternativa II

Quiero

Un amor

Que no trice el tiempo

Ni la muerte Ni la vida

Uno eterno

Quiero

Un amor como picaflor

Por mis brazos y piernas

Uno

Que borde

Las venas.

Un amor

No escrito

No besado

Uno

Que no haya nacido.










Texto recibido

VIDA SOLO UNA.

Vida solo una, vida que marcas tu pasar en mis

rodillas
a cada instante vida mía, es el recordar tu

desilusión,
desilusión, que trae a mi alma, amargos recuerdos y

dolor.

Vida mía, como encontar mi ser, si no te viviera.
Como disfrutar de mis amores y riquezas, si me

demuestras
que lo bueno tiene un mal sabor, lo difícil es la

ciencia del amor.

Vida mía caminar tu senda, es enderesar la vida mía
tu sabiduría es mi escuela, tus calles mi sustento de

pasión.
Vida mía, eres la desilusión que enriquece mi

corazón.

Y acá tenemos un

texto alternativo, resultado de ánalisis enviado

SOLO UNA

Vida
en mis
rodillas
marcada

A cada instante
el recuerdo trae
una espina
una sombra

En tus recodos
la savia
la razón

Vida
a veces
amarga

a veces
difícil
como el amor

Vida
enderezo mis pasos
en ti

tus calles
son
mi
sustento
mi
pasión

sábado, 23 de junio de 2007

Poesía de Octavio Paz

Primavera a la Vista

Pulida claridad de piedra diáfana,
lisa frente de estatua sin memoria:
cielo de invierno, espacio reflejado
en otro más profundo y más vacío.

El mar respira apenas, brilla apenas.
Se ha parado la luz entre los árboles,
ejército dormido. Los despierta
el viento con banderas de follajes.

Nace del mar, asalta la colina,
oleaje sin cuerpo que revienta
contra los eucaliptos amarillos
y se derrama en ecos por el llano.

El día abre los ojos y penetra
en una primavera anticipada.
Todo lo que mis manos tocan, vuela.
Está lleno de pájaros el mundo.



El Pájaro

En el silencio transparente
el día reposaba:
la transparencia del espacio
era la transparencia del silencio.
La inmóvil luz del cielo sosegaba
el crecimiento de las yerbas.
Los bichos de la tierra, entre las piedras,
bajo la luz idéntica, eran piedras.
El tiempo en el minuto se saciaba.
En la quietud absorta
se consumaba el mediodía.

Y un pájaro cantó, delgada flecha.
Pecho de plata herido vibró el cielo,
se movieron las hojas,
las yerbas despertaron...
Y sentí que la muerte era una flecha
que no se sabe quién dispara
y en un abrir los ojos nos morimos.




La Rama


Canta en la punta del pino
un pájaro detenido,
trémulo, sobre su trino.

Se yergue, flecha, en la rama,
se desvanece entre alas
y en música se derrama.

El pájaro es una astilla
que canta y se quema viva
en una nota amarilla.

Alzo los ojos: no hay nada.
Silencio sobre la rama,
sobre la rama quebrada



Viento


Cantan las hojas,
bailan las peras en el peral;
gira la rosa,
rosa del viento, no del rosal.
Nubes y nubes
flotan dormidas, algas del aire;
todo el espacio
gira con ellas, fuerza de nadie.

Todo es espacio;
vibra la vara de la amapola
y una desnuda
vuela en el viento lomo de ola.

Nada soy yo,
cuerpo que flota, luz, oleaje;
todo es del viento
y el viento es aire siempre de viaje.



Elegía Interrumpida

Hoy recuerdo a los muertos de mi casa.
Al primer muerto nunca lo olvidamos,
aunque muera de rayo, tan aprisa
que no alcance la cama ni los óleos.
Oigo el bastón que duda en un peldaño,
el cuerpo que se afianza en un suspiro,
la puerta que se abre, el muerto que entra.
De una puerta a morir hay poco espacio
y apenas queda tiempo de sentarse,
alzar la cara, ver la hora
y enterarse: las ocho y cuarto.

Hoy recuerdo a los muertos de mi casa.
La que murió noche tras noche
y era una larga despedida,
un tren que nunca parte, su agonía.
Codicia de la boca
al hilo de un suspiro suspendida,
ojos que no se cierran y hacen señas
y vagan de la lámpara a mis ojos,
fija mirada que se abraza a otra,
ajena, que se asfixia en el abrazo
y al fin se escapa y ve desde la orilla
cómo se hunde y pierde cuerpo el alma
y no encuentra unos ojos a que asirse...
¿Y me invitó a morir esa mirada?
Quizá morimos sólo porque nadie
quiere morirse con nosotros, nadie
quiere mirarnos a los ojos.

Hoy recuerdo a los muertos de mi casa.
Al que se fue por unas horas
y nadie sabe en qué silencio entró.
De sobremesa, cada noche,
la pausa sin color que da al vacío
o la frase sin fin que cuelga a medias
del hilo de la araña del silencio
abren un corredor para el que vuelve:
suenan sus pasos, sube, se detiene...
Y alguien entre nosotros se levanta
y cierra bien la puerta.
Pero él, allá del otro lado, insiste.
Acecha en cada hueco, en los repliegues,
vaga entre los bostezos, las afueras.
Aunque cerremos puertas, él insiste.

Hoy recuerdo a los muertos de mi casa.
Rostros perdidos en mi frente, rostros
sin ojos, ojos fijos, vaciados,
¿busco en ellos acaso mi secreto,
el dios de sangre que mi sangre mueve,
el dios de yelo, el dios que me devora?
Su silencio es espejo de mi vida,
en mi vida su muerte se prolonga:
soy el error final de sus errores.

Hoy recuerdo a los muertos de mi casa.
El pensamiento disipado, el acto
disipado, los nombres esparcidos
(lagunas, zonas nulas, hoyos
que escarba terca la memoria),
la dispersión de los encuentros,
el yo, su guiño abstracto, compartido
siempre por otro (el mismo) yo, las iras,
el deseo y sus máscaras, la víbora
enterrada, las lentas erosiones,
la espera, el miedo, el acto
y su reverso: en mí se obstinan,
piden comer el pan, la fruta, el cuerpo,
beber el agua que les fue negada.

Pero no hay agua ya, todo está seco,
no sabe el pan, la fruta amarga,
amor domesticado, masticado,
en jaulas de barrotes invisibles
mono onanista y perra amaestrada,
lo que devoras te devora,
tu víctima también es tu verdugo.
Montón de días muertos, arrugados
periódicos, y noches descorchadas
y en el amanecer de párpados hinchados
el gesto con que deshacemos
el nudo corredizo, la corbata,
y ya apagan las luces en la calle
?saluda al sol, araña, no seas rencorosa?
y más muertos que vivos entramos en la cama.

Es un desierto circular el mundo,
el cielo está cerrado y el infierno vacío.

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La Poesía

Llegas, silenciosa, secreta,
y despiertas los furores, los goces,
y esta angustia
que enciende lo que toca
y engendra en cada cosa
una avidez sombría.

El mundo cede y se desploma
como metal al fuego.
Entre mis ruinas me levanto,
solo, desnudo, despojado,
sobre la roca inmensa del silencio,
como un solitario combatiente

Verdad abrasadora,
¿a qué me empujas?
No quiero tu verdad,
tu insensata pregunta.
¿A qué esta lucha estéril?
No es el hombre criatura capaz de contenerte,
avidez que sólo en la sed se sacia,
llama que todos los labios consume,
espíritu que no vive en ninguna forma
mas hace arder todas las formas. contra invisibles huestes.

Subes desde lo más hondo de mí,
desde el centro innombrable de mi ser,
ejército, marea.
Creces, tu sed me ahoga,
expulsando, tiránica,
aquello que no cede
a tu espada frenética.

Ya sólo tú me habitas,
tú, sin nombre, furiosa substancia,
avidez subterránea, delirante.

Golpean mi pecho tus fantasmas,
despiertas a mi tacto,
hielas mi frente,
abres mis ojos.

Percibo el mundo y te toco,
substancia intocable,
unidad de mi alma y de mi cuerpo,
y contemplo el combate que combato
y mis bodas de tierra.

Nublan mis ojos imágenes opuestas,
y a las mismas imágenes
otras, más profundas, las niegan,
ardiente balbuceo,
aguas que anega un agua más oculta y densa.
En su húmeda tiniebla vida y muerte,
quietud y movimiento, son lo mismo.

Insiste, vencedora,
porque tan sólo existo porque existes,
y mi boca y mi lengua se formaron
para decir tan sólo tu existencia
y tus secretas sílabas, palabra
impalpable y despótica,
substancia de mi alma.

Eres tan sólo un sueño,
pero en ti sueña el mundo
y su mudez habla con tus palabras.
Rozo al tocar tu pecho
la eléctrica frontera de la vida,
la tiniebla de sangre
donde pacta la boca cruel y enamorada,
ávida aún de destruir lo que ama
y revivir lo que destruye,
con el mundo, impasible
y siempre idéntico a sí mismo,
porque no se detiene en ninguna forma
ni se demora sobre lo que engendra.

Llévame, solitaria,
llévame entre los sueños,
llévame, madre mía,
despiértame del todo,
hazme soñar tu sueño,
unta mis ojos con aceite,
para que al conocerte me conozca.


Breve Nota Biográfica

OCTAVIO PAZ

(1914-1998)

Ensayista y poeta mexicano. Es uno de los grandes poetas hispanos de todos los tiempos. Escritor fecundo. Su obra abarca varios géneros, entre los que sobresalen textos poéticos, el ensayo y traducciones. Colaboró activa y constantemente en el impulso de la cultura a través de la fundación y participación en innumerables revistas, como Taller, Plural y Vuelta. También fungió de profesor, conferencista, periodista y diplomático.

No cabe duda que, a través de los años, Paz fue una personalidad polémica. Desde muy temprano dejó las formas poéticas tradicionales para lanzarse a la modernidad. Su obra poética pretende "liberar a la palabra de reglas o propósitos utilitarios" para devolverle su esencia mágica, haciendo uso casi exclusivo del pensamiento y de una rima interna y sutil, algunas veces difícil de captar.

En cuanto a sus ensayos, nos encontramos ante una variedad impresionante de temas, sobresaliendo los de asunto antropológico, en particular en lo referente al mexicano, como lo atestigua su obra clásica El laberinto de la soledad. Pero también abundan, especialmente en su poesía, los temas del amor, del erotismo, de la poesía, de lo religioso y de la metafísica del ser.

Recibió varios premios literarios, como el del Príncipe de Asturias, el Premio Cervantes y el de Tocqueville. Pero el mayor de todos fue el Premio Nobel, en 1990, otorgado como reconocimiento universal a su obra. Fue el primer escritor mexicano en recibirlo, y uno entre los varios concedidos a los autores de la literatura hispánica.




Análisis


Como toda ciencia, arte o técnica, la literatura maneja una serie de términos privados a los cuales les da significado especial.

Para leer a cabalidad una obra literaria se requiere analizarla, lo cual significa penetrar en su universo y desmenuzarla cuidadosamente a fin de reconocer los diversos aspectos que la conforman. Este trabajo complejo permite evaluarla demostrando sus calidades.

Cuando examinamos una obra literaria ponemos especial atención en:

# El argumento y el tema

# La originalidad de presentación

# La claridad de exposición

# La habilidad del autor para sorprender nuestras expectativas

# La importancia que la obra tiene dentro de la historia literaria de la humanidad

Al finalizar el desmembramiento de la obra, conoceremos cuáles fueron los recursos usados, qué intención abrigó el autor al redactarla, cuáles eran sus preferencias y habilidades para la elaboración estructural del universo interno del texto literario. En este momento el lector puede interpretar el anhelo del artista y proceder a juzgar si consiguió plasmar a través del arte verbal su objetivo.

Argumento

Desde la época clásica se considera que una narración literaria debe contar con ciertos componentes indispensables. Estos componentes son personajes, universo interno, estructura, forma, estilo. Para ubicar cada uno de estos componentes, el camino más fácil consiste en redactar de manera sintética el argumento, es decir, el contenido de la obra.

Cuando un lector cuenta lo ocurrido en una obra (es decir, lo que pasó en la obra), ya sea relato, teatro y aun, poesía, inconscientemente incorpora cada uno de los componentes antes mencionados. Por ejemplo, el argumento de Pedro Páramo, la novela del mexicano Juan Rulfo, podría escribirse así:

El joven Juan, hijo de Dolores Preciado y Pedro Páramo, regresó a Comala porque prometió a su madre agonizante que iría a cobrarle a su padre el abandono en que los tuvo por más de veinte años.

Pedro Páramo fue cacique de Comala; cuando Juan llegó, ya había muerto y con él, el pueblo. Sucedió que Pedro, desde niño, amaba a Susana San Juan y sólo pudo desposarla cuando ella había enloquecido por la pérdida de Florencio, su marido. El poderoso cacique se entregó al cuidado de la enferma. Cuando ella murió, los comaleños olvidaron el dolor de su amo y festejaron al santo patrón. Pedro juró vengarse y dejó que el pueblo se hundiera en las epidemias y el hambre. Por eso Juan sólo encontró un lugar en ruinas habitado por fantasmas quienes, desde sus tumbas, reviven sus amores, sus rencores y sus crímenes. Espantado por los murmullos del pueblo, Juan sucumbió al terror y se convirtió en otro fantasma.

De inmediato es posible reconocer algunos de los componentes enunciados:

# El ambiente espectral de Comala

# Los sentimientos de Pedro, Juan, Dolores, Susana, personajes de

# este universo interno irreal

Otros componentes se descubrirán al leer la obra completa; sin embargo, el argumento ha mostrado lo esencial de este relato literario.

Personajes

En el desarrollo de una obra, los personajes se distinguen por la importancia de sus actuaciones. Los que mayor gravitación tengan serán protagonistas y antagonistas. Si su fuerza de acción disminuye pasarán a ser principales, secundarios, de marco, colectivos y de ausencia.

El autor, según sus necesidades, trazará la figura de cada personaje. Habrá ocasiones en las que consiga perfilar un personaje secundario con tanta habilidad que éste se vuelva imprescindible y quede en la memoria del lector con mayor fuerza que elprotagonista. Por ejemplo en la novela El astillero, del uruguayo Juan Carlos Onetti, el protagonista, Larsen, el "juntacadáveres", es un aventurero cínico y fanfarrón, con poses de galán cinematográfico que logra enamorar a Angélica Inés, hija de Jeremías Petrus, dueño del astillero. Cuando el viejo Petrus, personaje secundario, es denunciado por estafa y la fábrica va a la quiebra, Larsen descubre cómo su suegro aceptó la boda para responsabilizarlo del robo; así, queda recordado por su perfidia.

Los escritores otorgan al protagonista y al antagonista toda la fuerza; de ellos dependen tanto la historia como el carácter de los demás personajes. Inclusive, del talento del protagonista arranca el clima emocional de la historia.

En la novela Los memoriales de mamá Blanca, de la venezolana Teresa de la Parra, la autora evoca su infancia transcurrida en la hacienda familiar "El Tazón", lugar donde ella y sus cinco hermanitas disfrutan la libertad de jugar en los campos, bañarse en los ríos y cabalgar al cuidado de sus criadas y de la institutriz. Los peones, limpios de corazón, acompañan el paraíso infantil. La protagonista, espontánea, tierna y humorista determina el ambiente jovial; los demás personajes comparten el ánimo campestre.

En los relatos clásicos el "héroe" --casi siempre protagonista-- y el "antihéroe" --o antagonista-- tienen toda la importancia. El ecuatoriano Juan León Mera publicó Cumandá, un drama entre salvajes. La obra se inspiró en la tradición indigenista iniciada con Atala por el francés Chateaubriand. En Cumandá, esta india hermosa escapa de su tribu cuando sabe que la sacrificarán. El español Carlos Orozco la recoge y el padre Domingo bendice su unión; pero los indios de la tribu persiguen a la pareja para vengarse matando al español. Cumandá se entrega a la furia de su tribu. Cuando agoniza llegan Orozco y el padre Domingo. Una india vieja reconoce a éste último como padre de la bella recién muerta. En esta novela son evidentes los papeles protagónicos contrarios.

En el relato contemporáneo el héroe pierde esta calidad; a veces, ni siquiera existe un protagonista definido; en cambio se le reemplaza con un grupo de personajes igualmente importantes. El mexicano Carlos Fuentes trazó en su novela La región más transparente, un fresco de la sociedad mexicana de la década de los cincuenta, cuando todos, ricos y pobres, han traicionado los ideales de la revolución y se debaten entre la industrialización del neocapitalismo y la nostalgia de lo que fue la antigua civilización. Se aprecia en la obra la ausencia de un protagonista a la manera clásica. Los personajes que se nombran tienen el mismo nivel de importancia. Ninguno destaca sobre los demás.

Hay otros casos en los que el personaje colectivo desaparece y ocupa su sitio un ser impersonal quien absorbe el interés del relato. Este ser, que reacciona como humano, en realidad no lo es. Puede ser una selva, una mina, un jardín, un río o, como en la novela del argentino Manuel Mujica Lainez, Una casa:

La casa de "sesenta años de edad" está siendo demolida. Conforme va muriendo, a cada golpe de martillo, evoca mediante un monólogo, los momentos importantes de su historia. Fincada en la elegante calle Florida, la habitó una familia opulenta y poderosa quien la ordenó con refinamiento europeo. Sobrevivió el hijo enfermo y loco. Dos criadas ambiciosas ejecutan su muerte y se apoderan de la mansión. La desvalijan, chacharean sus joyas y esculturas y, finalmente, rematan el solar. Los fantasmas de los dueños pasean por el sitio despidiéndose de la que fuera su morada brillante y frívola.

Universo interno

El texto literario encierra un circuito de comunicación entre emisor (narrador) y receptor (lector) vinculado mediante el universo interno de la obra.

El universo interno lo crea el autor a su arbitrio, de acuerdo con sus conocimientos y experiencias. El autor es el auténtico soberano, únicamente se somete a las exigencias lógicas de la historia en sí; pero, dentro de dicho universo puede alargar o acortar los acontecimientos, comenzar por el final, introducir otros relatos, modificar el transcurrir del tiempo, brincar épocas, alterar retratos de personajes, apegarse o no a la realidad porque él rige ese universo.

Cuando un lector se interesa por una obra, si el universo interno de ésta se encuentra bien trazado, el lector penetra en ese mundo totalmente ficticio y el circuito de comunicación se cierra. A su vez, el lector debe estudiar lo indispensable para reconocer los distintos momentos históricos, comprender las variantes provocadas por las diversas situaciones geográficas, interpretar las modificaciones de conducta derivadas de los núcleos sociales.

El lector será capaz de acoger el mensaje estético enviado por un autor si en aquel se dan las condiciones culturales, sociales y psíquicas requeridas en cada caso. Este lector ideal --o "lector virtual", según la lingüística-- será capaz de valorar los recursos técnicos empleados, la estructura manejada y el sentido del mensaje contenido en la propia obra.

Estructura

Estructura en general

A lo largo de la historia humana se han repetido cerca de 31 temas artísticos. La habilidad del escritor descansa más en la novedosa forma de presentación que en la variedad del asunto. A partir del boom latinoamericano, cuando sus integrantes se inspiraron en los grandes narradores ingleses y norteamericanos, la estructura cobró importancia especial en la narrativa. A los modernos les importa mucho lo que cuentan; pero también les interesa la forma en que organizan los elementos de la narración.

Los escritores, apoyados en la libre rectoría de su universo respetarán el orden preestablecido de los elementos estructurales conocidos como planteamiento, nudo, clímax, desenlace o los modificarán, aumentando o eliminando párrafos según las necesidades de su historia. Tomemos como ejemplo una de las fábulas del guatemalteco Augusto Monterroso titulada "El paraíso imperfecto", donde el planteamiento y el nudo se han eliminado:

- Es cierto -dijo mecánicamente el hombre, sin quitar la vista de las llamas que ardían en la chimenea aquella noche de invierno--; en el Paraíso hay amigos, música, algunos libros; lo único malo de irse al Cielo es que allí el cielo no se ve.

Definiciones:

Planteamiento: Se llama también "exposición". Con él se conoce la situación general en que se dará el suceso central y la caracterización de los participantes; aquí se esboza el problema con los respectivos presupuestos de la acción. Son los datos necesarios para entender la acción de la obra; por ejemplo, la descripción del ambiente, una explicación de la circunstancia inicial, la relación entre los personajes, el tiempo y el lugar.

Nudo: En esta etapa se entrecruzan los hilos de las historias de los personajes, complicando una situación problemática. Puede ser una acción, una decisión o la revelación de algo que cambia la dirección de la obra.

Clímax: Es el momento culminante, el resultado del nudo. Es el momento de máxima tensión entre fuerzas. Generalmente una de estas fuerzas es el hombre, la otra parte puede ser la naturaleza, lo sobrenatural, otros hombres o el yo interno.

Desenlance: Se pone fin al conflicto, casi siempre restituyendo el equilibrio de la situación. Es la parte que presenta las consecuencias finales del clímax.

Angulos de presentación

Dentro del universo de la historia el escritor tiene la posibilidad de presentarla desde distintos ángulos; los más conocidos son el narrador omnisciente y el narrador desde un punto de vista en primera persona.

El narrador omnisciente se coloca en un mirador alto y desde allí conoce todos los acontecimientos que ocurren en la historia. Sabe lo pasado y lo porvenir. Es una especie de entidad divina que puede ver y oír a los personajes y por eso se entera de lo que sienten y piensan. El brasileño Joaquín María Machado de Asís escribió una historia titulada Entre Santos. En esta historia el párroco de una iglesia observa cómo, por las noches, los santos de su iglesia bajan de sus peanas y se sientan a conversar acerca de los fieles que los visitaron durante el día. Una de tales veces, San Francisco de Sales cuenta lo ocurrido a un usurero llamado como él. Esta manera de explicar los hechos es la técnica que se ha denominado como narrador omnisciente.

-- Rezó, y yo veía su pobre alma, en que la esperanza se trocaba en certeza intuitiva. Dios tenía forzosamente que salvar a la doliente ante mi intercesión, y yo había de interceder; así pensaba mientras rezaba. Y luego siguió hablando, para confesar que ninguna otra mano que la del Señor podía atajar el golpe. Su mujer iba a morir... iba a morir... a morir. Y repetía la palabra sin salir de ella. Cuando fue a formular la promesa no podía: no hallaba vocablos, ni siquiera aproximados, por la falta de costumbre que de dar tenía. Al fin salió la petición: su mujer se moría y me rogaba que intercediese por su salvación; pero la promesa no salía, pues desde que su boca iba a pronunciar la primera palabra, la garra de la avaricia se lo impedía. Que la salvase... que intercediese por ella. Ante los ojos tenía la pierna de cera y la moneda que le iba a costar. Luego no vio la pierna, sino sólo la moneda de oro puro, mejor que los dos candelabros de mi altar, que no son sino dorados. Adonde quiera que se volviese la veía girando en torno suyo, y con los ojos la palpaba, recibiendo la sensación fría del metal y hasta dándose cuenta del relieve del cuño. Era la misma; la vieja amiga de sus años, compañera suya día y noche.

La súplica de sus ojos era ahora más intensa, y puramente voluntaria; los vi alargarse hacia mí; lleno de contrición, humillación y desamparo. Y su boca decía palabras sueltas --Dios, ángeles del Señor, llagas benditas--, palabras lacrimosas y trémulas, como para pintar con ellas la sinceridad de su fe y la inmensidad de su dolor. Lo único que no salía era la promesa de la pierna. A veces, ante el horror que le causaba la idea de la muerte de su mujer, temblaba y estaba a punto de formularla, pero la moneda de oro se interceptaba, hundiéndola en su corazón.

En la actualidad se usa mucho la técnica del narrador que trabaja desde un punto de vista. Aquí, el narrador, que vive en el universo interno de la obra, ignora lo que sienten y piensan los personajes; puede deducir, por sus actuaciones, que asumirán cierta conducta, pero sabe tanto como el lector de lo que sucederá en la historia.

El escritor que usa esta técnica "involucra" al lector porque lo obliga a penetrar en el universo interno y, al mismo tiempo, como le presenta las cosas desde diferentes ángulos, todos parciales, le da libertad para que construya su propio enfoque. Esta técnica, que no es nueva, sino reutilizada, fue manejada por Edgar Allan Poe en el siglo pasado. La adoptó de la antigua "novela gótica" al cuento corto. A partir de entonces se usa preferentemente en las historias de suspenso, de espantos, de terror y policiacas.

El mexicano Vicente Leñero creó un cuento llamado "¿Quién mató a Agatha Christie?", en él actúan protagonistas de las novela de la autora, juntamente con parientes y amigos de ella. He aquí un fragmento de la historia donde nadie sabe con certeza lo que habrá de pasar:

Cuando al fin Poirot accedió a hablar sobre la escritora, ambos amigos se encontraban sentados a la mesa del comedor bebiendo sendas tazas de un chocolate espeso que el propio detective había preparado en menos de siete minutos.

-- ¿Y qué hay del libro sobre miss Marple? --preguntó repentinamente Poirot.

-- También lo tiene el editor, pero aún no entra en prensas. Y según me informó David Holloway, el del Daily Telegraph, la anciana está dudando en publicarlo. Teme que miss Marple cumpla sus amenazas.

-- Maldita solterona --exclamó Poirot golpeando la servilleta contra la mesa y haciendo que Japp, sorprendido, derramara el chocolate. Era natural el sobresalto: el inspector nunca había oído a su amigo referirse a miss Marple en tales términos; sabía que la odiaba, lógicamente, por celos profesionales, porque Agatha Christie solía desplazarlo desde sus novelas para hacer intervenir a la gruñona y sagaz viejecita en quien los críticos habían visto un desdoblamiento de la propia autora, y aunque Poirot era y seguiría siendo el personaje más importante de la obra de Christie, la complejidad de los casos encomendados a miss Marple, y la brillantez con que los había resuelto, estaban acrecentando en los últimos años la fama de la solterona en demérito de la de Poirot. Todo eso lo sabía Japp, pero nunca imaginó que su amigo, contratriando su natural circunspección, se atreviese a manifestarlo abiertamente.

Lo hizo ante Japp: primero con esa exclamación y luego a lo largo de una perorata en la que Poirot censuró los procedimientos ridículos de miss Marple y la injusticia que la autora cometía al decidir dar muerte a él, al famoso Hércules Poirot, en esa novelucha titulada Telón.

-- Pero recuerde también que decidió matar a miss Marple -- atemperó el inspector Japp--. Al menos el fallo resulta así equitativo.

-- Con la diferencia de que Telón estará en las librerías dentro de dos semanas, como usted mismo lo ha dicho, y de que quizá nunca se publique El canto del cisne de miss Marple.

-- Si no se publica será sólo porque miss Marple amenazó con matar a dame Christie --dijo Japp.

-- Esa es la trampa --replicó Poirot.

Un largo silencio invadió a los dos amigos. Japp buscó en los ojos de Poirot una pista que lo llevara hasta sus pensamientos, pero el detective rehuyó discretamente la mirada, al tiempo que se levantó de la mesa para ir en busca de un paquete de sus queridos cigarrillos rusos. Ofreció uno a Japp, que el inspector rechazó cortésmente con un ademán, y tras de encender y dar una larga fumada al que se llevó a los labios, Poirot rompió el silencio.

-- La muerte de un personaje de novela es siempre relativa --rezonó tranquilo--. Muere cada vez que el lector cierra el libro y vive cada vez que lo abre.

-- Pero eso no disculpa a dame Christie a perpetrar un acto criminal tal alevoso como éste --interrumpió Japp.

-- La muerte de los humanos, en cambio --continuó Poirot como si no hubiera escuchado al inspector--, es real, definitiva. Cuando mueren, ya sean víctimas de una enfermedad o de un crimen, mueren para siempre, sin remedio. Por eso temen tanto al final y por eso cualquier amenaza en ese sentido los lleva a cometer barbaridades, a renunciar incluso a sus propias convicciones y querencias.

-- ¿Se refiere usted a las amenazas de miss Marple contra dame Christie? --preguntó Japp.

-- Hablo en general --dijo Poirot y dio una larga fumada a su cigarrillo ruso.

Tiempo

En la narrativa tradicional el relato se ceñía al tiempo cronológico a fin de que lo sucedido transcurriera como si fuera algo apegado a la vida real; sin embargo, poco a poco se fueron modificando las historias hasta llegar al momento presente donde el autor maneja el tiempo como materia maleable. Lo deja fluir o lo detiene; lo condensa o lo alarga; relata hechos que sucedieron hace siglos como si ocurrieran simultáneamente. El tratamiento temporal que presenta el autor en alguna obra es índice de su actitud, pero también determina y revela el mundo interior de los personajes.

En una de sus más populares historias, el argentino Julio Cortázar mezcla dos hilos argumentales ocurridos a enorme distancia temporal, pero él traslapa los hechos a fin de romper la cronología. Hasta el final del cuento el lector capta el virtuoso manejo del tiempo. La historia se llama "Todos los fuegos el fuego":

Tantea bajo la mesa hasta encontrar cigarrillos, pone uno en los labios de Sonia, acerca el suyo, los enciende al mismo tiempo. Se miran apenas, soñolientos, y Roland agita el fósforo y lo posa en la mesa donde en alguna parte hay un cenicero. Sonia es la primera en adormecerse y él le quita muy despacio el cigarrillo de la boca, lo junta con el suyo y los abandona en la mesa, resbalando contra Sonia en un sueño pesado y sin imágenes. El pañuelo de gasa arde sin llamas al borde del cenicero, chamuscándose lentamente, cae sobre la alfombra junto al montón de ropas y una copa de coñac. Parte del público vocifera y se amontona en las gradas interiores; elprocónsul ha saludado una vez más y hace una señal a su guadia para que le abran paso. Licas, el primero en comprender, le muestra el lienzo más distante del viejo velario que empieza a desgarrarse mientras una lluvia de chispas cae sobre el público que busca confusamente la salida. Gritando una orden, el procónsul empuja a Irene siempre de espaldas e inmóvil. "Pronto, antes de que se amontonen en la galería baja", grita Licas precipitándose delante de su mujer. Irene es la primera que huele el aceite hirviendo, el incendio de los depósitos subterráneos; atrás, el velario cabe sobre las espaldas de los que pugnan por abrirse paso en una mesa de cuerpos confundidos que obstruyen las galerías demasiado estrechas. Los hay que saltan a la arena por centenares, buscando otras salidas, pero el humo del aceite borra las imágenes, un jirón de tela flota en el extremo de las llamasy cae sobre el procónsul antes de que pueda guarecerse en el pasaje que lleva a la galería imperial. Irene se vuelve al oír su grito. Le arranca la tela chamuscada tomándola con dos dedos, delicadamente. "No podremos salir", dice, "están amontonados ahí abajo como animales". Entonces Sonia grita, queriendo desatarse del abrazo ardiente que la envuelve desde el sueño, y su primer alarido se confunde con el de Roland que inútilmente quiere enderezarse, ahogado por el humo negro. Todavía gritan, cada vez más débilmente, cuando el carro de bomberos entra a toda máquina por la calle atestada de curiosos. "Es en el décimo piso", dice el teniente. "Va a ser duro, hay viento del norte. Vamos."

Figuras retoricas y tropos


Anáfora

(Es una repetición de palabras al principio de un verso o al principio de frases semejantes)


¿Soledad, y está el pájaro en el árbol,

soledad, y está el agua en las orillas,

soledad, y está el viento en la nube,

soledad, y está el mundo con nosotros,

soledad, y estás tú conmigo solos?

Antítesis (Contraste)


(Contrapone dos ideas o pensamientos; es una asociación de conceptos por contraste. El contraste puede ser por oposición de palabras (antónimos), frases de significado contrario, etc.)

A florecer las flores madrugaron.

Y para envejecerse florecieron;

Cuna y sepulcro en un botón hallaron.

Elipsis

(Suprime elementos de la frase (sin perjuicio de la claridad), dotándola de brevedad, energía, rapidez y poder sugestivo.

Por una mirada, un mundo;

por una sonrisa, un cielo;

por un beso. . . ¡yo no sé

qué te diera por un beso!

Epíteto

(Es el adjetivo, que colocado delante del sustantivo, expresa una cualidad de alguna persona o cosa)

«el terrible Caín», «la blanca nieve»

Asíndeton

(Consiste en omitir las conjunciones para dar a la frase mayor dinamismo)

Acude, corre, vuela,

traspasa la alta sierra, ocupa el llano,

no perdones la espuela,

Polisíndeton

(Consiste en usar más conjunciones de las necesarias para dar a la frase una mayor solemnidad)

Ni nardos ni caracolas

tienen el cutis tan fino,

ni los cristales con luna

relumbran con ese brillo.

Aliteración

(Es una repetición del sonido inicial en varias palabras de un mismo verso, estrofa o frase)

Si piensas que no soy su dueño, Alcino,

suelta y verás si a mi choza viene

que aún tienen sal las manos de su dueño.

Onomatopeya

(Consiste en imitar sonidos reales por medio del ritmo de las palabras)

En el silencio sólo se escuchaba

un susurro de abejas que sonaba.

Hipérbaton

(Consiste en invertir el orden gramatical de las palabras en la oración y la ilación lógica de las ideas)

Yo quisiera escribirlo, del hombre

domando el rebelde, mezquino idioma.

«domando el rebelde, mezquino idioma del hombre»

Cerca del Tajo, en soledad amena,

De verdes sauces hay una espesura.

«hay una espesura de verdes sauces»

Hipérbole

(Consiste en exagerar las cosas aumentando o disminuyendo la verdad de lo que se dice.)

«Tengo un sueño que me muero»

Érase un hombre a una nariz pegado:

érase una nariz superlativa;

érase una nariz sayón y escriba;

érase un pez de espada muy barbado.

Personificación (Prosopopeya)

(Consiste en atribuir cualidades propias de los seres animados y corpóreos a los inanimados o abstractos y, en particular, los atributos humanos a otros seres animados o inanimados)

Los invisibles átomos del aire

en derredor palpitan y se inflaman;

Sólo se oirá la risa blanca de las estrellas

Persiguiendo a las sombras por todos los caminos.

Símil o comparación

(Expresa de una manera explícita la semejanza entre dos ideas valiéndose de las partículas como y cual.)

Murmullo que en el alma

se eleva y va creciendo,

como volcán que sordo

anuncia que va a arder

Y todo en la memoria se rompía,

tal una pompa de jabón al viento.

Paradoja

(Es una antítesis superada porque une ideas contradictorias por naturaleza, en un mismo pensamiento el cual generalmente encierra una verdad profunda)

La noche sosegada,

en par de los levantes de la aurora,

la música callada,

la soledad sonora,

la cena que recrea y enamora.

Vivo sin vivir en mí,

y tan alta vida espero,

que muero porque no muero

¡Oh soledad, que a fuerza de andar sola

se siente de sí misma compañera!

Perífrasis (circunlocución)

(Dice con un rodeo de palabras lo que podría decirse con menos o hasta con una sola)

Allí los ríos caudales,

allí los otros, medianos

y más chicos;

allegados, son iguales

«los que viven por sus manos (por los artesanos) y los ricos.»

«Doméstico es del Sol nuncio canoro» (por el gallo)

Alusión

(Es la perífrasis que hace referencia a persona o cosa conocida sin nombrarla)

Aquél sólo me encomiendo,

aquél sólo invoco yo

de verdad,

que en este mundo viviendo,

el mundo no conoció

su deidad

Y cuando llegue el día del último viaje,

y esté al partir la nave que nunca ha de tornar. . .

Eufemismo

(Es la perífrasis que se emplea para evitar una expresión penosa u horrenda, grosera o malsonante)

Le señaló la puerta. (por echarlo de casa)

Pasó a mejor vida. (por morir)

Ironía

(Da a entender lo contrario de lo que se dice)

¿Y quién duda que tenemos libertar de imprenta?

¿Que quieres imprimir una esquela de muerto;

más todavía, una tarjeta con todo tu nombre y

tu apellido bien especificado? Nadie te lo estorba.

Sarcasmo

(Es la ironía misma cuando pasa al tono amargo o mordaz, cruel, insultante)

Gocemos, sí; la cristalina esfera

gira bañada en luz: ¡bella es la vida!

¿Quién a parar alcanza la carrera

del mundo hermoso que al placer convida?

Brilla radiante el sol, la primavera,

los campos pinta en la estación florida:

Truéquese en risa mi dolor profundo . . .

Que haya un cadaver más ¿qué importa al mundo?

Sinestesia

(Es la descripción de una experiencia sensorial en términos de otra.)

Que el alma que hablar puede con los ojos

también puede besar con la mirada.

Sobre la tierra amarga

caminos tiene el sueño . . .

¡Qué tristeza de olor de jazmín!

TROPOS


Metáfora

(Es una identificación de un objeto con otro en virtud de una relación de semejanza que hay entre ellos, es decir, una comparación.)

El cristal del agua

Nuestras vidas son los ríos

que van a dar a la mar

que es el morir . . .

Metonimia

(Es cuando se da a un objeto el nombre de otro por una relación de causa u origen.)

Vive de su trabajo

Respeto las canas

Tener la pluma fácil

Sinécdoque

(Consiste en designar un objeto con el nombre de otro debido a que hay una relación de coexistencia.)

Un rebaño de cien cabezas.

El hombre fue hecho de barro.

El salón se inquietaba.

Talaron la madera de la región.